Primera Comunión
La Primera Comunión: Un Encuentro Vivo con Jesús
La Primera Comunión es un momento de alegría y conexión profunda con Jesús, un encuentro que marca el inicio de una relación personal transformadora. “Es el primer día que Jesús vino a nosotros”, un día inolvidable que debe celebrarse con fe y renovarse a lo largo de la vida participando en la Eucaristía. Este sacramento llena el corazón de “alegría infinita” y fortalece a los creyentes, invitándolos a crecer en su amistad con Cristo. Lejos de ser un evento aislado, es una puerta abierta para vivir en cercanía con Jesús, quien “siempre espera” para acompañar a los niños y sus familias en su camino espiritual. Un Compromiso de Fe más allá de lo Social.
Este sacramento no debe reducirse a una celebración social, sino vivirse como un paso crucial en la iniciación cristiana, con autenticidad y devoción. “Cada vez que comulgamos nos parecemos más a Jesús, nos transformamos más en Jesús”, un proceso que fortalece y da sentido a la vida cristiana. No es la “última comunión”, sino el comienzo de un compromiso que requiere preparación y una fe viva. Las familias son llamadas a educar a los niños en este espíritu, evitando que los regalos o las fiestas opaquen el verdadero significado: un encuentro con Cristo que transforma y acompaña para siempre.









































